jueves, 8 de octubre de 2026

PATRICIO GUZMÁN (1941-2026)

 


“El documental es una fuente de creación artística.

Representa la conciencia crítica de una sociedad.

Representa el análisis histórico, ecológico, científico

artístico y político de una sociedad.

Un país que no tiene cine documental

es como una familia sin álbum de fotografías”

Patricio Guzmán


El pasado 15 de septiembre murió en París a los 85 años Patricio Guzmán. Un documentalista que retrató con toque auténtico y personal los temas de su país, Chile, en especial durante los años del gobierno de Salvador Allende, de su muerte y el posterior golpe de estado. Así mismo con gran acierto abordó el asunto de los desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Siempre, en toda su producción, estuvo presente su país, por quien sentía un gran apego y devoción.

Guzmán nació en Santiago de Chile en 1941. Allí inició estudios de historia y filosofía, pero no los concluyó. Emigró a España donde estudio cinematografía. A su regreso a Chile apoyó la candidatura de Allende a la presidencia pues siempre fue un militante de izquierda. Se encargó de filmar lo que significó el triunfo de este líder para los chilenos, así como también los errores en los cuales incurrió el gobierno, la presión de Estados Unidos y las reacciones de la derecha. Así mismo el idealismo de una población que esperaba con el ascenso de Allende a la primera magistratura tener una voz y acceso a mejores condiciones de vida, el posterior golpe de estado y el gobierno de la dictadura.

Poco después del golpe, Guzmán fue detenido en el estadio nacional y estuvo preso 15 días. Logró salir del país y se dirigió a Cuba, donde vivió 6 años. Desde 1980 residió en España y en Francia y en este último falleció. Su relación con Chile continuó mediante sus vínculos con la Universidad de Chile donde impartió seminarios de cine documental y con la fundación del festival internacional de cine de este género.

Patricio Guzmán fue un gran preservador de la memoria de Chile a través de sus películas. Su primer documental “El primer año” se refiere a los primeros 12 meses del gobierno de Allende. Posteriormente hizo la trilogía denominada “La batalla de Chile”, la cual abarca el último año del presidente hasta el 11 de septiembre de 1973, cuando es asesinado y derrocado mediante golpe de estado. Realizó otros documentales en la década del 80 y del 90 como “En nombre de Dios”, “La cruz del sur”, “Pueblo en vilo”, “La memoria obstinada”, “El caso Pinochet”. En la década del 2000 obtuvo importantes premios internacionales gracias a filmes como “Nostalgia de la luz”, “el botón de nácar”, “La cordillera de los sueños”, los cuales hacen parte de un tríptico que compara las últimas décadas del siglo XX con hechos sobresalientes de la historia de su país.

A continuación, reseño algunas de las películas más destacadas de la filmografía de Patricio Guzmán.

LA BATALLA DE CHILE

Se realizó entre 1972 y 1973. Se enfoca en el partido de la unidad popular, coalición de partidos de izquierda que llegó al poder en 1970 de la mano de Salvador Allende. A través de testimonios, fotografías, documentos de archivo y entrevistas, da cuenta del sentimiento del momento, las expectativas que se crearon y las posteriores frustraciones. En Chile, al igual que en otros países de Latinoamérica, confluyen las desigualdades, una clase dirigente que solo piensa en sus propios intereses y unos partidos que ofrecen cambios frente a realidades que de antemano saben difíciles de alterar. Estos aspectos son los revelados en el documental.

Apreciadas hoy, las tres películas tienen un claro enfoque militante, pero sin duda constituyen un testimonio del momento que no logró borrar ninguna dictadura. Fue una labor titánica concluir este trabajo. El director no tenía rollos de película para grabar pues había bloqueo a las importaciones y el material se traía desde el exterior. Chris Marker, el gran documentalista francés, le hizo llegar a Guzmán las cintas para desarrollar su trabajo, las cuales fueron sacadas de manera clandestina del país. Finalmente, en la edición de las tres películas se invirtieron varios años. El director de fotografía de “La batalla de chile” a quien dedica esta serie, Jorge Muller Silva, fue torturado y desaparecido.

NOSTALGIA DE LA LUZ (2010)

Fue filmada en el desierto de Atacama en Chile, situado a 3000 metros de altura constituyendo uno de los mejores observatorios astronómicos del mundo. La cinta hace una relación entre los astrónomos que investigan vida extraterrestre y las mujeres que buscan en este desierto restos de sus seres queridos desaparecidos durante la dictadura de Pinochet, los cuales fueron llevados a Chacabuco, una cárcel localizada allí, en lo que antes era una mina. Es de resaltar que la salinidad y sequedad del suelo en este lugar preserva los restos humanos, momificando los cadáveres. Como lo manifiesta la familiar de una de las víctimas “ojalá los telescopios no pudieran mirar solo al cielo sino a la tierra para poderlos encontrar”.

El propio director expresa: “con 'Nostalgia de la luz' me he abierto más a la metáfora, la poesía, los símbolos y las alegorías que en otras películas”.

Esta película ganó el premio al mejor documental europeo en el 2010.

EL BOTÓN DE NÁCAR (2015)

Aquí el director conecta el exterminio de los pueblos indígenas de la Patagonia Chilena con los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet, muchos de los cuales fueron arrojados al océano pacífico. El relato se desarrolla mediante una voz en off y preciosas imágenes del mar y de las costas chilenas.

El título hace alusión a dos hechos. El primero, es el recuento de una historia del siglo XIX cuando el indígena bautizado como Jemmy Button fue capturado por los colonizadores en la Patagonia a cambio de un botón de nácar con el objetivo de ser “civilizado” en Inglaterra. Durante este período una comunidad que convivía y estaba conectada con el mar, fue barrida de su territorio a través de las misiones católicas y los cazadores de indígenas. Las primeras los confinaron y acabaron con su cultura y los otros obtenían recompensas por sus cabezas. El segundo hecho narrado en el filme, hace alusión al botón de nácar adherido a un riel, entre muchos de los recuperados del mar, con los cuales amarraban a los prisioneros que arrojaban desde los aviones para que pudieran hundirse y se perdieran sus huellas.

Lo que conecta ambas historias es la aniquilación del otro. Como lo expresa Patricio Guzmán "con 'El botón de nácar' aprendí una sola cosa: la intolerancia. Matar al otro porque piensa distinto”.

Esta película se hizo acreedora al Oso de plata al mejor guión en el festival de cine de Berlín en el 2015.


El trabajo de Patricio Guzmán hace evidente la necesidad de rescatar la memoria para entender la historia. La construcción de sus documentales con apego a hechos reales al recurrir a imágenes de archivo, testimonios, fotografías de la época permite que la verdad difícilmente pueda controvertirse, pero además deja espacio para la reflexión. Sus últimas películas tienen adicionalmente un recuento bastante poético expresado mediante una voz en off y poderosas imágenes artísticas que lo acompañan. En ellas el director es capaz de contar el horror sin recurrir a él.

Los documentales de Patricio Guzmán quedarán como testimonio de la historia de Chile a quien tanto quiso: “Quería que el público reflexionara sobre la importancia del pasado en nuestras vidas, tanto del pasado histórico como del personal, y sobre lo efímero que es el presente”.

Estas películas pueden verse en la plataforma de MUBI (las tres que hacen parte de “La batalla de Chile”) y en Netflix (“Nostalgia de la luz”, “El botón de nácar”, “La cordillera de los sueños”).

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