“El documental es una fuente de creación artística.
Representa la conciencia crítica de una sociedad.
Representa el
análisis histórico, ecológico, científico
artístico y político de una sociedad.
Un país que no tiene cine documental
es como una familia sin álbum de fotografías”
Patricio Guzmán
El
pasado 15 de septiembre murió en París a los 85 años Patricio Guzmán. Un
documentalista que retrató con toque auténtico y personal los temas de su país,
Chile, en especial durante los años del gobierno de Salvador Allende, de su
muerte y el posterior golpe de estado. Así mismo con gran acierto abordó el
asunto de los desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet. Siempre,
en toda su producción, estuvo presente su país, por quien sentía un gran apego
y devoción.
Guzmán
nació en Santiago de Chile en 1941. Allí inició estudios de historia y filosofía,
pero no los concluyó. Emigró a España donde estudio cinematografía. A su regreso
a Chile apoyó la candidatura de Allende a la presidencia pues siempre fue un
militante de izquierda. Se encargó de filmar lo que significó el triunfo de
este líder para los chilenos, así como también los errores en los cuales
incurrió el gobierno, la presión de Estados Unidos y las reacciones de la
derecha. Así mismo el idealismo de una población que esperaba con el ascenso de
Allende a la primera magistratura tener una voz y acceso a mejores condiciones
de vida, el posterior golpe de estado y el gobierno de la dictadura.
Poco
después del golpe, Guzmán fue detenido en el estadio nacional y estuvo preso 15
días. Logró salir del país y se dirigió a Cuba, donde vivió 6 años. Desde 1980
residió en España y en Francia y en este último falleció. Su relación con Chile
continuó mediante sus vínculos con la Universidad de Chile donde impartió
seminarios de cine documental y con la fundación del festival internacional de
cine de este género.
Patricio
Guzmán fue un gran preservador de la memoria de Chile a través de sus
películas. Su primer documental “El primer año” se refiere a los primeros 12
meses del gobierno de Allende. Posteriormente hizo la trilogía denominada “La
batalla de Chile”, la cual abarca el último año del presidente hasta el 11 de
septiembre de 1973, cuando es asesinado y derrocado mediante golpe de estado.
Realizó otros documentales en la década del 80 y del 90 como “En nombre de
Dios”, “La cruz del sur”, “Pueblo en vilo”, “La memoria obstinada”, “El caso
Pinochet”. En la década del 2000 obtuvo importantes premios internacionales gracias
a filmes como “Nostalgia de la luz”, “el botón de nácar”, “La cordillera de los
sueños”, los cuales hacen parte de un tríptico que compara las últimas décadas
del siglo XX con hechos sobresalientes de la historia de su país.
A continuación,
reseño algunas de las películas más destacadas de la filmografía de Patricio
Guzmán.
LA BATALLA DE CHILE
Se realizó
entre 1972 y 1973. Se enfoca en el partido de la unidad popular, coalición de
partidos de izquierda que llegó al poder en 1970 de la mano de Salvador
Allende. A través de testimonios, fotografías, documentos de archivo y
entrevistas, da cuenta del sentimiento del momento, las expectativas que se
crearon y las posteriores frustraciones. En Chile, al igual que en otros países
de Latinoamérica, confluyen las desigualdades, una clase dirigente que solo
piensa en sus propios intereses y unos partidos que ofrecen cambios frente a realidades
que de antemano saben difíciles de alterar. Estos aspectos son los revelados en
el documental.
Apreciadas
hoy, las tres películas tienen un claro enfoque militante, pero sin duda
constituyen un testimonio del momento que no logró borrar ninguna dictadura.
Fue una labor titánica concluir este trabajo. El director no tenía rollos de
película para grabar pues había bloqueo a las importaciones y el material se
traía desde el exterior. Chris Marker, el gran documentalista francés, le hizo
llegar a Guzmán las cintas para desarrollar su trabajo, las cuales fueron
sacadas de manera clandestina del país. Finalmente, en la edición de las tres
películas se invirtieron varios años. El director de fotografía de “La batalla
de chile” a quien dedica esta serie, Jorge Muller Silva, fue torturado y
desaparecido.
NOSTALGIA DE LA LUZ (2010)
Fue
filmada en el desierto de Atacama en Chile, situado a 3000 metros de altura
constituyendo uno de los mejores observatorios astronómicos del mundo. La cinta
hace una relación entre los astrónomos que investigan vida extraterrestre y las
mujeres que buscan en este desierto restos de sus seres queridos desaparecidos
durante la dictadura de Pinochet, los cuales fueron llevados a Chacabuco, una
cárcel localizada allí, en lo que antes era una mina. Es de resaltar que la
salinidad y sequedad del suelo en este lugar preserva los restos humanos,
momificando los cadáveres. Como lo manifiesta la familiar de una de las
víctimas “ojalá los telescopios no pudieran mirar solo al cielo sino a la
tierra para poderlos encontrar”.
El
propio director expresa: “con 'Nostalgia de la luz' me he abierto más a la
metáfora, la poesía, los símbolos y las alegorías que en otras películas”.
Esta
película ganó el premio al mejor documental europeo en el 2010.
EL BOTÓN DE NÁCAR (2015)
Aquí
el director conecta el exterminio de los pueblos indígenas de la Patagonia
Chilena con los desaparecidos durante la dictadura de Pinochet, muchos de los
cuales fueron arrojados al océano pacífico. El relato se desarrolla mediante
una voz en off y preciosas imágenes del mar y de las costas chilenas.
El
título hace alusión a dos hechos. El primero, es el recuento de una historia
del siglo XIX cuando el indígena bautizado como Jemmy Button fue capturado por
los colonizadores en la Patagonia a cambio de un botón de nácar con el objetivo
de ser “civilizado” en Inglaterra. Durante este período una comunidad que
convivía y estaba conectada con el mar, fue barrida de su territorio a través
de las misiones católicas y los cazadores de indígenas. Las primeras los confinaron
y acabaron con su cultura y los otros obtenían recompensas por sus cabezas. El
segundo hecho narrado en el filme, hace alusión al botón de nácar adherido a un
riel, entre muchos de los recuperados del mar, con los cuales amarraban a los
prisioneros que arrojaban desde los aviones para que pudieran hundirse y se
perdieran sus huellas.
Lo
que conecta ambas historias es la aniquilación del otro. Como lo expresa
Patricio Guzmán "con 'El botón de nácar' aprendí una sola cosa: la intolerancia.
Matar al otro porque piensa distinto”.
Esta
película se hizo acreedora al Oso de plata al mejor guión en el festival de
cine de Berlín en el 2015.
El
trabajo de Patricio Guzmán hace evidente la necesidad de rescatar la memoria
para entender la historia. La construcción de sus documentales con apego a
hechos reales al recurrir a imágenes de archivo, testimonios, fotografías de la
época permite que la verdad difícilmente pueda controvertirse, pero además deja
espacio para la reflexión. Sus últimas películas tienen adicionalmente un
recuento bastante poético expresado mediante una voz en off y poderosas
imágenes artísticas que lo acompañan. En ellas el director es capaz de contar
el horror sin recurrir a él.
Los
documentales de Patricio Guzmán quedarán como testimonio de la historia de
Chile a quien tanto quiso: “Quería que el público reflexionara sobre la
importancia del pasado en nuestras vidas, tanto del pasado histórico como del
personal, y sobre lo efímero que es el presente”.
Estas
películas pueden verse en la plataforma de MUBI (las tres que hacen parte de
“La batalla de Chile”) y en Netflix (“Nostalgia de la luz”, “El botón de
nácar”, “La cordillera de los sueños”).
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